Posted by : Unknown
lunes, 23 de junio de 2014
“HOJAS
SECAS EN PRIMAVERA”
Mirar hacia atrás, volver a soñar y renombrar tu vida con todo lo aprendido es el lujo más grande que el ser humano en su humanidad se puede otorgar, los parajes más bellos muchas veces cuentan sus historias y está en nosotros el poder escucharla
“Los recuerdos son
sueños del pasado” A.P Mayer. Es como se sentía en ese entonces, al contemplar
lo que en su niñez tanto añoro. El pasado viernes 13, el joven Eduardo Tomas
Mamani Chuquitarqui estudiante de la escuela profesional de Ciencias de la Comunicación,
regreso a lo que fue el periodo más feliz de su vida. Esto fue gracias a un
trabajo de investigación que se le fue dejado. El ambiente de Paucarpata no era
el mismo de hace Diez años pero tenía la esencia de antaño.
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| Frontera entre Yumina y Paucarpata |
Mientras caminaba y
observaba la zona actual, vio como todo había cambiado, el viejo eucalipto, el
enorme rio que en ratos de ocio significaba la mejor diversión en su vida, eso sí
solo él nadie más. Era su fortaleza impenetrable de plantas y arbustos. La verdad las primeras
horas que el recorrió esas viejas rutas le fue difícil debido a que en mucho
tiempo no había podido ir a ese lugar, lastimosamente no recordaba el porqué.
Cruzando el pequeño rio diviso una plantación de choclos de esos experimentales, que no se comparan con los cusqueños pero vaya que rico que son. Cruzo hasta la pedrera de Yumina, así se le conocía cuando él era niño. Era un enorme complejo que tenía dos arcos en donde el iba a patear pelota con su padre. Al llegar hay vio el gran terreno pero no había arcos, poco después al preguntar qué había ocurrido se enteró de que el dueño del lugar vendió sus tierras para poder irse a otro lugar con su familia ¡a Lima! me comentaron.
Fue extraño para el ver como aquel paraje de ensueño había perdido naturalidad y belleza, la tecnología y el avance del desarrollo siempre cobran factura. Y por desgracia en ese lugar, el costo fue muy alto aunque no definitivo.
Mientras estaba perdido en su pensamiento no se había percatado de algo muy impresionante y triste a la vez, él no sabía cómo definirlo en realidad, observo a lo alto y vio enormes torres de alta tensión cruzando toda la zona del río hasta donde se perdía la vista eran apreciables estos gigantes de acero y metal.
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| Frontera entre Simón Bolívar y Paucarpata |
Hasta que por fin por
arte de magia y un tropezón entre la maleza lo hizo percatar de que él había llegado. Grato en su mente y
en sus recuerdos fue el encontrar que su precioso centro de paz estaba intacto.
No puedo aguantar la emoción y un par de lágrimas brotaron por sus mejillas los
recuerdos y las aventuras vividas aunque no fueron muchas, eran las experiencias
más lindas que el tubo en su niñez.
Luego de su encuentro
con el pasado el joven puso en marcha el camino a casa poco a poco de reojo
miraba hacia atrás, no quería perder de vista su lugar favorito. Estaba feliz,
el recordó que alguna vez vivió una vida amena y entretenida, aunque en soledad
pudo disfrutar de la naturaleza y las bellezas de la vida.
Entonces un nuevo
tropezón le hizo recordar que había cometido una imprudencia. Recordó por qué él
ya no pudo volver a ese lugar, es extraño como todo lo que le ocurre el ser
humano tiende a olvidarlo, él olvido que hace muchos años el venir solo a estos
lugares le costó un gran precio a su salud, por lo general las viejas creencias
y costumbres de determinados territorios de nuestro país son muy significativos.
EL
RECUERDO DE UNA AVENTURA
La mescla de la
modernidad y las viejas creencias crean incontables cuentos y sugestiones, en
ese entonces era un niño travieso y muy descuidado, sufrí un pequeño incidente
del cual complico mi salud de manera grave.
En ese entonces ero un
niño obstinado travieso y muy curioso, rompí un pequeño altar, uno de adoración
a los APUS. Debo reconocer que ese fue el error más grande de mi vida, después de dicho acontecimiento
mientras me disponía a regresar a casa una pequeña serpiente se trepo en mis
zapatos corrí como nunca, aunque no tengo fobia a esos animales por alguna
razón el roce de su piel con mi rodilla me causo mucho dolor y ardor.
Corrí de inmediato a mi
hogar, mi madre preocupada atendió mi dolencia, la imprudencia y le emoción son
sustancias que jamás deben de mezclarse, el pequeño viaje de aventura se
convirtió en una lucha contra reloj para recuperar mi salud, una salud que se
deterioraba a cada instante.
Es extraño como uno
recuerda cosas y otras no, en ese entonces lo único que recuerdo era todo el medicamento que me daban y no había ninguna solución.
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| Actual Pozo tubular al margen del río Andamayo |
Recordé varias cosas
aquella vez inclusive en donde guarde las piezas que rompí, no me atreví a ir
de nuevo a ese lugar en un largo tiempo.
Al final regrese a mi
lugar favorito, el coste de tal atrevimiento no fue el que se pensaba recordé
cuando era niño, recordé todo lo que viví, las emociones experiencias, las
largas horas de caminata y también vinieron a mi mente todo lo que me sucedió
después, mirando el horizonte hasta el atardecer me quede parado, respirando el
aire puro.
Una llamada a mi
celular hizo ter mimar el momento, era hora de volver a casa, en el camino de
vuelta di un último vistazo mi patio de juegos y me pregunte ¿Volveré alguna
vez?
Mientras los rayos de
sol adornaban por última vez el misterio y enigma del lugar, prometí el volver
aunque sea una vez más. Ese es mi pequeño sueño personal uno que tal vez jamás
se culpa, pero al menos se intentara hasta que las fuerzas ya no me den más.
Es allí donde radica la
enseñanza de los recuerdos, lo que puedes aprender y yo en ese lugar aprendí
que no importa lo que suceda siempre
debes de recordar tus orígenes y jamás debes dejar morir a tu niño interna, que
eso es lo que nos da la vida y las ganas de seguirla viviendo.


